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RETRATOS

RETRATOS

COLECCIÓN FMN-MUVA

Los retratos son una ventana en la pared por donde podemos entrever la realidad que circunda al otro, son también el pasadizo que nos lleva a un paisaje psicológico. Un retrato nos permite volver la mirada hacia los secretos de la vida moderna, la intimidad de los sueños y el paso irrevocable del tiempo. Esta exposición trata sobre eso precisamente, esa permanente y constante transformación de lo que vemos. En estas imágenes el universo privado se hace público y los fantasmas presencia. La selección de estos 10 pintores que diseccionan esta sala expositiva, representa sólo una muestra de las versiones del retrato con que cuenta la colección del Museo de Arte Valencia. Siguiendo una lógica más simbólica que racional, la muestra le da cuerpo al desarrollo del género, con el fin de explicarlo paso a paso, a lo largo de tres módulos de compresión. Para ello, primero se dispuso de las obras que surgen de la fórmula canónica basada en la entidad del modelo y su reflejo, para luego revelar la imagen alternativa de la psicología del sujeto, y al fin concluir con la temblorosa, irresoluta, angustiosa e imprecisa sombra fragmentada del hombre moderno.

I                                                   

La disposición de esta muestra es tremendamente subjetiva, sin embargo abarca tres momentos que dialogan en la resonancia poética del espacio. En el primer grupo, tenemos las piezas de Armando Barrios, Pedro León Castro, César Rengifo y Braulio Salazar, maestros de la década del 40, el 50 y principios del 60. Este conjunto representa un período significativo en la historia del género. El preciso momento en que había comenzado a despojarse de su elocuencia expresiva y crudeza social, salvo en los casos en los que la carga simbólica del color es utilizada como elemento expresivo, con el fin de evocar la identidad del modelo a través de la simplificación formal y la violencia de los colores puros. En algunas de estas obras podremos reconocer el aire pecaminoso  y lúdico de una historia íntima,  marcada por el influjo de las sugerencias cromáticas del erotismo femenino. A esta caracterización se le suma el intimismo de Modigliani, el sintetismo de Matisse y el primitivismo Paul Gauguin o de Henri Rousseau, autores fundamentales en la configuración del retrato de las primeras vanguardias.

II  

Después nos encontramos con los trabajos más imprecisos y menos íntimos de Armando Pérez, Oswaldo Vigas y Francisco Carretero, en la que los artistas apelan al arquetipo, sustituyendo los rasgos individuales de los rostros de los retratados por las facciones desdibujadas que rozan los límites de la abstracción. Las piezas del montaje pictórico que se insinúa en la opaca  expresividad de la obra de Carretero; la síntesis arquetipal del expresionismo de Vigas, que casi nada tiene que ver con la figuración, porque se apoya de la velocidad del gesto, la simbología cromática y las visiones del misticismo americanista para transmitir su mensaje; y el desvanecido trazo que Armando Pérez utiliza para delinear el perfil sugerente de su figura rosácea, son ejemplos de ello. Este segundo módulo está subordinado a la idea  que el arte es un vehículo de emociones y sueños concretos en los que el retrato después de la irrupción de la figura de Picasso se presenta como la metáfora de belleza, trágica y monstruosa del pesimismo moderno de la postguerra. Esta concepción fue fundamental para que las obras de los artistas pertenecientes a la generación de la segunda mitad del siglo, marcados por un sentimiento generalizado de pesimismo y ansiedad, optarán por la deformación, la metamorfosis del cuerpo para expresar sus preocupaciones existenciales. Es obvio que en esta fase de la historia del retrato la retórica visual realista no se consideraba ya suficiente para representar a un ser determinado. El nuevo realismo de un Francisco Carretero, deudor del cubismo y el expresionismo realista alemán, esconde una cierta impostura, un elemento distorsionador, que resulta tan subversivo como la abstracción.                                           

III

En el tercer grupo se reconocen los trabajos de Francisco Bugalllo y Adonay Duque. Sus obras, propias de la estética nacional de los 80 y 90, son distintivas de una etapa que en algunas ocasiones exterioriza abiertamente sus emociones, y en otras las disfraza, adoptando todo tipo de identidades que responden al ambiguo deseo de definir y ocultar las sombras del propio yo. En la obra de Duque se siente el peso del cautiverio, el aire frágil y difuso de figuras que reflejan en su aislamiento el alma de unos sujetos que al mirarnos nos escrutan.

En Bugallo se reconoce la influencia de Andy Warhol, artista indispensable de la postguerra, al que siempre le inquietaron las sombras, por su indudable valor plástico y metafórico, su inconsistencia y misterio. Bugallo retoma estos principios para transformar el retrato en un espectro, una sombra,  una especie de imagen virtual aclimatada.

Todas estas obras llevan a cuestas la impronta de las dos grandes crisis existenciales del siglo XX: la de la identidad del individuo y la de los grandes metadiscursos ideológicos. Por eso, se ha pretendido vincular la selección con la mayor preocupación de estos artistas: lo vulnerable de la condición humana y la soledad del hombre.

Francisco Ardiles

 

2015 año de la Cultura Popular “César Rengifo”

La  temática de Rengifo es fundamentalmente realista y trata sobre el hombre venezolano, su hábitat y su paisaje. No puede decirse que haya  pasado por etapas como es usual en la trayectoria de los pintores que le siguieron. Rengifo  fue consecuente con sus principios marxistas para denunciar en su arte problemas sociales como la exclusión, la esclavitud, el éxodo campesino, el despojo de la tierra y la miseria,  que persistían en la sociedad venezolana desde la Colonia, agravados ahora, en los años 30 y 40 cuando aparece Rengifo, por el incipiente capitalismo. Problemática que sobrevivió durante la dictadura de Juan Vicente Gómez y luego con la de Pérez Jiménez.

La anécdota es determinante para comprender una obra de Rengifo. También la resolución del cuadro responde técnicamente al  mensaje que se quiere expresar a través de una ejecución resuelta impecablemente con un empaste liso, en base a grandes planos cromáticos, no sin cierto sesgo retórico, no ausente de dramatismo. Obra laboriosa cuyos motivos consisten en escenas a modo de anécdotas descriptivas extraídas de la vida de los venezolanos en los campos donde transcurre la vida del campesino, y en las  áreas suburbanas  más afectadas por las migraciones, la miseria y el desamparo.  Se puede decir que la finalidad política del arte de Rengifo es coherente con la postura marxista de un artista comprometido intelectualmente.

Juan Calzadilla

Lugar de Exhibición

Sala Luis Eduardo Chavéz

Dirección

Avenida Bolívar Norte, cruce con calle Salom. Valencia – Edo. Carabobo. Venezuela

Fecha

Viernes, Marzo 27, 2015

Horario

Martes a viernes: 9:00 am a 5:00 pm / Sábados, domingos y feriados: 10:00 am a 5:00 pm